Los fabricantes de telas duras están adoptando cada vez más prácticas sostenibles para minimizar el impacto ambiental de sus procesos de producción. Estos pasos implican reducir el consumo de recursos, eliminar productos químicos dañinos e incorporar materiales ecológicos y métodos de producción. A continuación se presentan algunas de las acciones clave que los fabricantes están tomando para reducir la huella ambiental de la producción de telas dura:
Uso de materiales reciclados
Poliéster y nylon reciclados: muchos fabricantes incorporan poliéster reciclado y nylon reciclado en sus telas de fondo duro. Estos materiales provienen de desechos posteriores al consumo, como botellas de plástico o ropa desechada, o de desechos posindustriales. Al usar fibras recicladas, los fabricantes reducen la necesidad de materiales virgen, conservan los recursos naturales y reducen el impacto ambiental de la producción textil.
Membranas recicladas: algunas telas de fondo duro utilizan versiones recicladas de las membranas (por ejemplo, Gore-Tex o Event) que proporcionan impermeabilización. Esto ayuda a minimizar la carga ambiental de producir nuevas membranas y reducir los desechos plásticos.
Recubrimientos a base de agua y sin solventes
Eliminando los PFC: los perfluorocarbonos (PFC) se usan ampliamente en los tratamientos de impermeabilización para telas duras . Estos productos químicos son altamente persistentes en el medio ambiente y plantean riesgos significativos para la salud. Los fabricantes se están moviendo hacia recubrimientos impermeables sin PFC para reducir el uso de sustancias nocivas.
Recubrimientos a base de agua: en lugar de impermeabilización a base de solvente y recubrimientos duraderos repelentes al agua (DWR), muchos fabricantes están adoptando recubrimientos a base de agua. Estos recubrimientos usan compuestos orgánicos (VOC) significativamente menos volátiles y son menos dañinos para el medio ambiente en comparación con los tratamientos tradicionales basados en solventes.
Fabricación sin solventes: algunas compañías también han cambiado a procesos libres de solventes en la producción de telas duras, lo que reduce los desechos químicos y la contaminación del aire.
Tratamientos de tela ecológicos
Certificaciones de Bluesign® y Oeko-Tex®: los fabricantes obtienen cada vez más certificaciones como Bluesign® o Oeko-Tex® para garantizar que sus telas cumplan con los estándares ambientales y de seguridad. Estas certificaciones garantizan que los productos químicos dañinos se evitan durante la producción y que las telas se prueban para detectar sustancias dañinas, asegurando que el producto final sea más seguro tanto para el consumidor como para el medio ambiente.
Tratamientos DWR no tóxicos: los tratamientos tradicionales de DWR a menudo usan productos químicos tóxicos o dañinos para la vida acuática. Para abordar esto, los fabricantes están cambiando a tratamientos DWR no tóxicos que se basan en compuestos más ecológicos, como los derivados de los recursos renovables.
Eficiencia energética y huella de carbono reducida
Energía renovable: muchos fabricantes están cambiando a fuentes de energía renovable (solar, eólica, etc.) para sus instalaciones de producción. Esto reduce su huella de carbono y contribuye a un proceso de fabricación más limpio y sostenible.
Maquinaria de eficiencia energética: el uso de máquinas de eficiencia energética en la producción de telas duras también es una estrategia clave. Los fabricantes están actualizando su equipo para minimizar el consumo de energía mientras mantienen el mismo nivel de rendimiento y productividad.
Minimizar el uso de agua
Conservación del agua: la industria textil es conocida por el alto consumo de agua durante el teñido y el acabado de telas. Los fabricantes de telas duras están tomando medidas para reducir el uso de agua mediante el empleo de sistemas de agua de circuito cerrado, donde el agua se recicla y se reutiliza durante todo el proceso de producción.
Tecnología de teñido sin agua: algunos fabricantes están adoptando técnicas de teñido sin agua que usan CO2 supercrítico en lugar de agua. Esto reduce significativamente el consumo de agua y elimina el uso de productos químicos tóxicos tradicionalmente involucrados en el proceso de teñido.
Gestión eficiente de residuos
Reducción de residuos: los fabricantes están trabajando para reducir los desechos generados durante la producción de telas dura. Esto incluye minimizar los descortes de tela y el material de desecho, así como la reutilización o reciclaje de productos de desecho.
RECYCLING TRAPS DE TELA: muchos fabricantes reciclan restos de tela y descortes de la producción, reprocesándolos en telas nuevas o usándolos para otros productos. Esto reduce la cantidad de desechos que termina en vertederos y promueve una economía más circular.
Embalaje sostenible
Embalaje ecológico: los fabricantes de telas duras se están moviendo hacia opciones de embalaje sostenibles, como el uso de cartón reciclado, materiales biodegradables o reduciendo el tamaño general del embalaje para minimizar los desechos.
Embalaje minimalista: además de los materiales sostenibles, las empresas están adoptando un enfoque más minimalista para el embalaje. Esto reduce la huella ambiental de los materiales de envasado y ayuda a racionalizar la logística.
Economía circular y longevidad del producto
Durabilidad y reparabilidad: los fabricantes están diseñando telas de cellina dura con la longevidad en mente. Al producir telas más duraderas que resisten el desgaste, se reduce la necesidad de productos de reemplazo. Esto promueve un modelo de consumo más sostenible, donde los productos duran más y contribuyen menos al ciclo de consumo y desechos.
Programas para llevar: algunos fabricantes han iniciado programas para llevar en los que los consumidores pueden devolver las viejas prendas de hardshell para reciclar o reutilizar. Esta iniciativa ayuda a reducir los desechos de tela y promueve un enfoque circular para la producción textil.
Innovaciones de fibra ecológica
Fabrics biológicos: los fabricantes están explorando el uso de fibras biológicas hechas de recursos de plantas renovables, como el cáñamo, el bambú o las fibras a base de maíz, para producir telas dura. Estas fibras son biodegradables y requieren menos agua y pesticidas para crecer en comparación con las fibras sintéticas.
Recubrimientos naturales innovadores: algunos fabricantes están experimentando con recubrimientos de base natural, como ceras o aceites, para proporcionar impermeabilización y resistencia a la intemperie sin depender de productos químicos sintéticos.
Transparencia y responsabilidad
Transparencia de la cadena de suministro: los fabricantes se están volviendo más transparentes sobre sus cadenas de suministro, proporcionando a los consumidores información clara sobre dónde y cómo se obtienen los materiales. Esta transparencia fomenta el abastecimiento ético y ayuda a garantizar que los materiales se produzcan de manera sostenible.
Informes de impacto ambiental: muchas compañías ahora publican informes anuales de sostenibilidad o evaluaciones de impacto ambiental que detallan sus esfuerzos para minimizar los desechos, reducir las emisiones y mejorar la sostenibilidad del producto.